Para mí no es tan fácil, ¿sabes? No es cuestión de programar mi mente para mañana no extrañarte. Para mí no es tan sencillo como cerrar los ojos, no es tan simple fingir ser fuerte, contigo. Porque al mundo puedo mentirle, pero tiendes, tú, a complicarme las cosas logrando incluso, que te quiera un poco más que ayer. ¿Quién me manda a ser discípula de tus palabras? ¿Quién te manda a hacerme tanta falta?
No hay comentarios:
Publicar un comentario